Blogia

Blogpower

Uno de los momentos más importantes de nuestra carrera, en el cual nos graduamos y cerramos una etapa, para comenzar otras. Una de ellas, es la reflexión académica disciplinar que realizamos a través de este espacio virtual dentro de la integración de un nuevo ciclo.

¿Una cárcel o un espacio de reflexión?

El dibujo realizado por una alumna del tercer ciclo nos muestra la perspectiva de ella, y seguramente varios compañeros más, donde se sienten obligados a asistir a clase, y durante ese tiempo están bajo las normas propias del colegio. Lo viven como una cárcel, si bien ella misma dice que libertad le sobra, pero debe estudiar si quiere seguir una carrera, tener futuro.

Los alumnos del noveno año, se encuentran en la etapa de Adolescencia, aquí es donde buscan su identidad, su independencia, su desarrollo del marco de referencia. Por eso, estos adolescentes que podemos ver reflejados en el dibujo (colegio del Gran Mendoza), no son los mismos que podemos apreciar en un colegio de los alrededores. En estos últimos, los alumnos viven el presente y valoran el hecho de asistir a clase día a día. No esperan un futuro profesional, porque no tienen una moratoria social que los respalde.

En cambio, los chicos que asisten a colegios más céntricos, son de clase media y alta, donde aplazan compromisos como el matrimonio y procesos como el tener hijos para aumentar sus conocimientos, teniendo más tiempo para el estudio y la capacitación. Esta actitud social se ha venido dando como consecuencia de la modernidad, ya que ésta cada vez exige más de los jóvenes, pues se ven obligados a sobrevivir en un mundo de competencias para las que se necesita la mejor preparación posible en lo referente a la educación.

Desde el campo de la Comunicación Social vemos cómo los chicos reciben y expresan informaciones e imágenes cotidianas relacionadas con la presión escolar. El dibujo analizado específicamente, contiene claras muestras de ello. Así, podemos ver cómo una alumna de noveno año refleja su malestar escolar a través de signos visuales como la carátula de prisión, el escudo de una escuela, donde la dirección de la misma aparece con los barretes de acerco similar a los de una cárcel, donde los guardapolvos de los alumnos están reflejados como uniformes carcelarios y la burla de agentes externos a la escuela por la permanente asistencia a clase de un estudiante.

Sin ir más lejos, estas expresiones visuales, dan cuenta también de la información que reciben los chicos cada día. Desde hace veinte años, una serie televisiva de dibujos animados más conocida como "Los Simpsons" refleja en su presentación esta transpolación escolar que vive un alumno en cada jornada educativa, y cómo al finalizar la misma el chico "Bart" sale de la escuela (libertad) a jugar con sus amigos.

Sin dudas, este contenido mediático que es visto por mucha audiencia, influye en los chicos directamente, que se sienten identificados con uno de los protagonistas de este exitoso programa, llamado Bart.

Por otro lado, citando a Fischer, cuando habla de los distintos tipos de instituciones, encontramos a la institución educativa como un proceso sistematizado de socialización que se desarrolla en el contexto familiar y en el marco complejo del dispositivo escolar creado por la sociedad. Dicho de otro modo, la primera escuela es la familia, y de ahí podemos adaptarnos al aprendizaje en otros contextos como la escuela. De más está decir que hay millones de adolescentes hoy a quienes la escuela les resulta aburrida y sin sentido. También habría que hacer un mea culpa por parte de los docentes y analizar por qué los alumnos no quieren estudiar o por qué lo sienten como una obligación y no como en verdad es: “un derecho”.

Por este motivo, proponemos una reflexión desde el campo de la Educación para comenzar a trabajar desde la formación misma de docentes en la capacitación e incursión de estrategias pedagógicas innovadoras que logren: por un lado, reemplazar o fortalecer las metodologías arcaicas de enseñanza y por otro, puedan tratar de acortar la brecha existente en la actualidad, entre los alumnos, docentes y contenidos. Para así, de esta manera poder transmitir los conocimientos de forma más atractiva.

Guillermo González

Natalia Distéfano

“Empapelando perspectivas”

En nuestra primera clase del taller de integración realizamos una puesta en común sobre los afiches que cada grupo debía hacer de acuerdo a  sus respectivas carreras.

A medida que cada grupo fue mostrando sus impresiones al exponer los afiches fuimos observando y recordando aspectos que ya conocíamos sobre nuestras carreras y las vecinas de nuestra facultad.

Sin embargo, también pudimos entrever ciertos puntos de vista que llegaron a sorprendernos. Y no en todos los casos fue una sorpresa positiva, por cierto. Lo que pasó en realidad, fue que muchas miradas disciplinares fueron bastante negativas, aunque por suerte se tomaron con humor.

El hecho de que por ejemplo las trabajadoras sociales se quejaran de problemas con los que se encuentran a la hora de trabajar en la vida cotidiana o que los comunicadores no tuvieran un objeto de estudio tan específico o bien definido, dieron cuenta de algunas falencias con las que nos encontramos diariamente los profesionales egresados de la facultad de ciencias políticas y sociales a la hora de enfrentarnos con los diversos campos laborales.

En este sentido, podemos encontrar cómo de acuerdo a estas dificultades y obstáculos que se nos van presentando a lo largo de cada carrera, se van configurando distintas tribus y territorios disciplinares. Dentro de los cuales, los alumnos se integran en distintos grupos para sobrevivir o para formar una identidad académica.

En el caso de Comunicación Social específicamente podemos encontrarmos con los grupos que aspiran más a los medios de comunicación y todo lo que tenga que ver con éstos, el grupo que se inclina o adhiere a distintas agrupaciones políticas estudiantiles, los que no se involucran con nada que tenga que ver con la facultad, o los que se avocan a incursionar en actividades docentes dentro de la misma facultad (ayudante alumno, por ejemplo).

Por otro lado, a pesar de que cada estudiante pertenezca o no a una determinada tribu como las que mencionamos, sin lugar a dudas recorre inevitablemente un territorio académico. Dentro de cada camino, el alumno experimenta diversos estados, en los cuales avanza, retrocede o se estanca en la carrera. Así, algunos de estos momentos son por ejemplo: terminar el primer año de la carrera y no saber si es verdaderamente lo que uno quiere para su futuro; cursar el tercer año y no tener idea hacia dónde se dirige la profesión; rendir materias de cuarto año y darse cuenta del agotamiento mental sufrido; experimentar talleres de segundo año que motivan a seguir con el desarrollo disciplinar; empezar el último año no sólo con ganas de terminar sino también de comenzar a trabajar y plasmar todos los conocimientos adquiridos.

Si bien fueron muchos puntos los que se vieron durante la exposición de los afiches, algunos muy interesantes y creativos, creemos que esto sirvió como una verdadera reflexión disciplinar e interdisciplinar necesaria, que a veces, debido a la vorágine profesional no logramos discernir ciertos aspectos cotidianos que configuran un mapa territorial abroquelado, donde no sabemos ubicar nuestras situaciones, problemas, oportunidades, errores y proyecciones.

 

                                                                                   Guillermo González

                                                                                Natalia Distéfano

Improvisando con el blog

Hola! somos Natalia Distéfano y Guillermo González de la carrera de Comunicación Social. Estamos comenzado a introducirnos en el tema de blogs y parece que va hacer una muy linda experiencia. Esperamos tener suerte! Hasta ahora, creemos que lo estamos haciendo muy bien. ¿Nos acompañan en este proceso de aprendizaje?