El dibujo realizado por una alumna del tercer ciclo nos muestra la perspectiva de ella, y seguramente varios compañeros más, donde se sienten obligados a asistir a clase, y durante ese tiempo están bajo las normas propias del colegio. Lo viven como una cárcel, si bien ella misma dice que libertad le sobra, pero debe estudiar si quiere seguir una carrera, tener futuro.
Los alumnos del noveno año, se encuentran en la etapa de Adolescencia, aquí es donde buscan su identidad, su independencia, su desarrollo del marco de referencia. Por eso, estos adolescentes que podemos ver reflejados en el dibujo (colegio del Gran Mendoza), no son los mismos que podemos apreciar en un colegio de los alrededores. En estos últimos, los alumnos viven el presente y valoran el hecho de asistir a clase día a día. No esperan un futuro profesional, porque no tienen una moratoria social que los respalde.
En cambio, los chicos que asisten a colegios más céntricos, son de clase media y alta, donde aplazan compromisos como el matrimonio y procesos como el tener hijos para aumentar sus conocimientos, teniendo más tiempo para el estudio y la capacitación. Esta actitud social se ha venido dando como consecuencia de la modernidad, ya que ésta cada vez exige más de los jóvenes, pues se ven obligados a sobrevivir en un mundo de competencias para las que se necesita la mejor preparación posible en lo referente a la educación.
Desde el campo de la Comunicación Social vemos cómo los chicos reciben y expresan informaciones e imágenes cotidianas relacionadas con la presión escolar. El dibujo analizado específicamente, contiene claras muestras de ello. Así, podemos ver cómo una alumna de noveno año refleja su malestar escolar a través de signos visuales como la carátula de prisión, el escudo de una escuela, donde la dirección de la misma aparece con los barretes de acerco similar a los de una cárcel, donde los guardapolvos de los alumnos están reflejados como uniformes carcelarios y la burla de agentes externos a la escuela por la permanente asistencia a clase de un estudiante.
Sin ir más lejos, estas expresiones visuales, dan cuenta también de la información que reciben los chicos cada día. Desde hace veinte años, una serie televisiva de dibujos animados más conocida como "Los Simpsons" refleja en su presentación esta transpolación escolar que vive un alumno en cada jornada educativa, y cómo al finalizar la misma el chico "Bart" sale de la escuela (libertad) a jugar con sus amigos.
Sin dudas, este contenido mediático que es visto por mucha audiencia, influye en los chicos directamente, que se sienten identificados con uno de los protagonistas de este exitoso programa, llamado Bart.
Por otro lado, citando a Fischer, cuando habla de los distintos tipos de instituciones, encontramos a la institución educativa como un proceso sistematizado de socialización que se desarrolla en el contexto familiar y en el marco complejo del dispositivo escolar creado por la sociedad. Dicho de otro modo, la primera escuela es la familia, y de ahí podemos adaptarnos al aprendizaje en otros contextos como la escuela. De más está decir que hay millones de adolescentes hoy a quienes la escuela les resulta aburrida y sin sentido. También habría que hacer un mea culpa por parte de los docentes y analizar por qué los alumnos no quieren estudiar o por qué lo sienten como una obligación y no como en verdad es: “un derecho”.
Por este motivo, proponemos una reflexión desde el campo de la Educación para comenzar a trabajar desde la formación misma de docentes en la capacitación e incursión de estrategias pedagógicas innovadoras que logren: por un lado, reemplazar o fortalecer las metodologías arcaicas de enseñanza y por otro, puedan tratar de acortar la brecha existente en la actualidad, entre los alumnos, docentes y contenidos. Para así, de esta manera poder transmitir los conocimientos de forma más atractiva.
Guillermo González
Natalia Distéfano